El decamerón. BOCACCIO EL CONTEXTO HISTÓRICO LITERARIO

Os presento dos posibles respuestas. Vuestra misión es personalizar la vuestra, usando datos del tema que hemos visto en clase y recogiendo lo mejor  de la primera y de la segunda respuesta. 
La extensión recomendada es de 1 cara de un folio ( aunque debe ser algo más larga, teniendo en cuenta que algo se os olvidará)

1.El contexto histórico-literario en el que desarrolla Boccaccio  su obra es el Trecento italiano (siglo XIV). Estamos en el inicio  del Renacimiento y en una ciudad, Florencia, que resultará clave para la formación de una nueva mentalidad que rompa con la visión medieval del mundo. La burguesía, que ha tomado las riendas del poder en Florencia, impone su visión laica del mundo mientras que la Iglesia se resiste a perder la supremacía cultural de la que ha gozado hasta ese momento. La ciudad como espacio comercial y cultural y la burguesía como clase social serán los elementos que impulsen la nueva forma de pensar. La peste negra asola Europa y acaba prácticamente con una gran proporción de la población. En este desolador contexto, el escritor italiano encuentra la inspiración para escribir su obra, un libro rebelde para la época que nos sugiere ideas novedosas, a la vez que promulga el Italiano ante el a latín.
En el Renacimiento se desplaza el centro de interés del ascetismo, la religión y Dios al ser humano. Es el paso del teocentrismo al antropocentrismo. El Decamerón de Boccaccio  ilustra esta transición. En varios cuentos el autor critica la vida ascética por ir en contra de la naturaleza y elogia el amor humano en su aspecto sensual y sexual por ser una fuerza natural tan poderosa contra la que es inútil luchar. El antropocentrismo de Boccaccio se concreta también con el elogio del ingenio como cualidad específicamente humana. Son muchos los personajes que aman y son muchos los personajes, especialmente las mujeres, que resuelven situaciones complicadas a base de ingenio. Boccaccio  rompe con una tradición literaria de escritos místicos y presenta al ser humano dueño de su destino. El hombre se hace a sí mismo. Su destino no está prefijado por la Providencia divina. La obra de Boccaccio se centra en el ser humano, con sus virtudes y sus defectos. Los personajes de Boccaccio aman, ríen, engañan, disfrutan de la vida, son radicalmente optimistas.
Otro rasgo renacentista del autor es la reivindicación de la libertad. Boccaccio contesta a las críticas que recibió su obra señalando que al principio de cada cuento incluye un breve resumen del mismo. De esta manera cada lector puede elegir qué cuento lee cuál no lee. Libertad para escribir y libertad para leer parece ser su mensaje. Para contestar a las críticas el autor toma la palabra y cuenta el cuento del muchacho que es apartado por su padre del mundo pero que cuando regresa a él es atraído irresistiblemente por las mujeres.Boccaccio es un humanista que escribe algunas obras en latín y un defensor de la literatura en lengua vernácula. Queda como rasgo medieval el antifeminismo de su última obra de ficción, el Corbacho.



 2.CONTEXTO HISTÓRICO-LITERARIO

      La vida de Boccaccio transcurre en el siglo XIV,  época de transición en Italia pues, aunque la mentalidad es todavía medieval, ya se empiezan a producir profundos cambios en la economía, en la política, en el arte y en  la ciencia que anuncian la llegada del Renacimiento.
      La ciudad de Florencia, que vive un período de esplendor y en la  que reside durante muchos años Boccaccio,  es la cuna del Renacimiento europeo. El poder de la burguesía ha aumentado de tal forma que ya es la primera fuerza social de la ciudad, y se irá enriqueciendo a costa del empobrecimiento de la nobleza. La burguesía pretende alcanzar su propia dignidad social, con una formación cultural propia y una actitud moral caracterizada por los nuevos “valores” de la astucia y del ingenio. Esta mentalidad vitalista y utilitarista es la que Boccaccio refleja en su obra.
      De forma simultánea al ascenso de la burguesía, hay que destacar el fortalecimiento del espíritu laico gracias a la incorporación de seglares al mundo de la cultura, especialmente por la creación de las primeras universidades laicas (Florencia, 1349). El mismo Boccaccio crea la primera cátedra de griego en Europa (Florencia, 1360), dando un fuerte impulso a la cultura humanística florentina.
      El Decamerón es un claro ejemplo de la liquidación del espíritu medieval y de consolidación del antropocentrismo humanista, ofreciendo una visión del mundo terreno y material, ya que de lo religioso se pasa a lo laico, de lo moralizante a lo pagano y racionalista. La obra responde a esta naciente ideología burguesa donde la inteligencia humana triunfa sobre cualquier dramatismo.
      El HUMANISMO, movimiento literario en el que se encuadra Boccaccio, es una corriente cultural característica del período renacentista surgida en Italia en el siglo XIV y que en los siglos siguientes se extiende por toda Europa. Este movimiento consideraba al ser humano como el centro de la creación y, por tanto, con el derecho de controlar y dominar la naturaleza. Con este nuevo ideal antropocéntrico, rescatado de la antigüedad grecolatina, los humanistas tomaron como modelo el mundo clásico en todas las actividades culturales. Leyeron, tradujeron y difundieron los textos de los autores clásicos, imitaron sus escritos, estudiaron latín y griego, al mismo tiempo que cultivaban y enriquecían las distintas lenguas vernáculas,  inaugurando así otra época de culto a la razón y a la cultura.
       La invención de la imprenta fue decisiva para este cambio de mentalidad, ya que contribuyó a la difusión de la cultura de forma extraordinaria. Por otro lado, el Humanismo produjo un cierto distanciamiento del sentimiento religioso medieval, entrando en crisis la concepción teocéntrica de la existencia humana. Lo natural se separa de lo sobrenatural, aspectos muy ligados en la Edad Media, experimentándose una exaltación de la naturaleza y una actitud vitalista que invita a gozar de la vida: juvat vivere, es hermoso vivir, es el lema de la nueva época.  En la Literatura volvemos a encontrar la utilización de tópicos literarios que ensalzan lo humano como el carpe diem, el locus amoenus o el beatus ille.
      Boccaccio, junto con Dante Alighieri y Francesco Petrarca, son los tres autores que marcan el paso de la tradición medieval al Renacimiento.
      Dante Alighieri representa aún el espíritu final de la Edad Media. Nacido en Florencia en 1265, debe exiliarse de ella a los 36 años, no regresando a ella jamás. El encuentro con Beatriz será esencial para su obra: a ella dedica los poemas recogidos en la Vida nueva (1293). Beatriz queda reflejada como un ser angelical y puro, casi incorpóreo, que, enviado por Dios para salvar el alma del poeta. La temprana muerte de la dama le ocasiona una profunda crisis. Estos poemas representan la nueva forma de escribir poesía, el Dolce Stil Nuovo, en la que el formalismo de la poesía cortés provenzal, se humaniza en la expresión de sentimientos personales. Sin embargo su obra más ambiciosa es la Divina Comedia, extenso poema alegórico en tercetos, que recoge las ideas medievales y anuncia muy tímidamente el Renacimiento. Dante nos cuenta en ella su recorrido por el Infierno y el Purgatorio, acompañado del poeta latino Virgilio, y por el Paraíso, de la mano de Beatriz.
      Francesco Petrarca, hijo de un notario florentino también desterrado, pasó su juventud en Provenza, donde conoció la poesía del amor cortés. Fue un cultísimo humanista y estudioso de los clásicos, así como un gran poeta, punto de partida del petrarquismo y de toda la lírica europea del Renacimiento. Aunque utilizó en latín para las obras que él consideró más importantes, ha sido su Cancionero, escrito en italiano, la que mayor transcendencia ha tenido. Contiene los poemas dedicados a Laura, que ya no es la dama angelical de Dante, sino una mujer real, aunque idealizada, que despierta tanto su deseos eróticos como la culpabilidad provocada por esa atracción. Su lucha interior se calma en los poemas que dedica a la dama, una vez muerta, a la que considera gozando de la presencia divina.

      Por otra parte, Boccaccio también se relaciona con los Grandes narradores medievales, pues, si a lo largo de la edad media el género narrativo se había desarrollado especialmente en verso, ahora, en el siglo XIV, la prosa se revela como el vehículo más adecuado para la narración. Así, a Boccaccio hemos de sumar el inglés Geoffrey Chaucer, autor de los Cuentos de Canterbury, relatos en verso con algunos pasajes en prosa, contados por los peregrinos, reunidos en la abadía de dicho nombre, y que constituyen unos cuadros llenos de vida  color, y el castellano Don Juan Manuel, autor de  El conde Lucanor o Libro de Patronio, en los que el joven conde Lucanor consulta a su ayo o instructor Patronio sobre conflictos que se le plantean. Patronio, en la línea del didactismo medieval, en lugar de contestarle directamente, lo hace a través de un cuento y sintetiza la enseñanza moral en un pareado final. Estas tres grandes obras narrativas del siglo XIV, a pesar de las diferencias de tono e intención, tienen en común el hecho de incluir narraciones, muchas de ellas provenientes de versiones anteriores orales o escritas, enmarcadas en una estructura narrativa (los jóvenes que huyen de la peste en El Decamerón, los peregrinos que se distraen en la abadía de Canterbury, el conde Lucanor y su ayo Patronio) que les presta unidad. Estamos, pues, en el camino hacia la creación de la novela.

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